viernes, 11 de diciembre de 2015

Olvídate, son sólo dos pasos

Podríamos fundirnos sin culpa. 
Olvídate, yo me olvido. Déjate llevar por ese momento casi tormentoso. Sabes que quieres, sabes que quiero. Déjate de excusas, hazlo.
Debería dar un paso atrás, aunque creo que es mejor dar dos hacia delante, quizás llegue a tocar tu boca.
Puedo olvidarte por meses, y apareces. Se me eriza la piel, adivino que los pelos de tu nuca se erizan también. Tus manos pican, quieres tocar mi cara...

Y entonces ella aparece, ese inconveniente entre tu boca y mi piel, ese retraso entre tu y yo, entre mis piernas y las tuyas...
Y dejas de mirarme de frente, te pones de lado, miras de reojo, no me miras. He insisto, te mueres por estar a solas conmigo, mueres por dar esos dos pasos. Ansío el día que... bueno, que ella no esté.

Sólo dos pasos separan tu boca de la mía.

Puedo esperar.

martes, 8 de diciembre de 2015

Pretensión

Deberíamos haber sido, en cambio somos nada.
Podríamos haber saltado, pero caímos.
No entendimos las frases de nuestras sonrisas, sino que preferimos traducir las de nuestras cabezas, y por eso, sólo por eso, estamos solos.

Tú allá y yo acá, lejos, distantes de todo lo que podría y no fue.

Inalcanzable y alcanzable, ahí nos equivocamos, le pusimos un "in" pensando que era dentro... pero no recordamos que en castellano es sinónimo de negación, de contra.

Olvidamos nuestra lengua porque estábamos muy ocupados haciéndonos los interesantes, los indiferentes, los orgullosos.
Olvidamos respirar y mirar más allá.
Olvidamos conocernos, porque estábamos pendientes de los chicos de colores.
Olvidamos que la vida es para vivirla y no pretenderla.